El mejor maestro se sienta en tu silla.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
El que las sabe, las tañe.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Los ojos son el espejo del alma.
No hay dicha, sino diligencia.
Bandera vieja, honra capitán.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Un deportista más, un delincuente menos.
A mala cama, buen sueño.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Nada puede dar quien nada tiene.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Buena olla y mal testamento.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Ni raja, ni presta el hacha.
Sale más caro el candil que la vela.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Llegar a la capada.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Come leite e bebe viño, e de vello serás mociño. Come leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Ama profunda y apasionadamente.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Quien teme la muerte no goza la vida.