Al amo comerle y no verle.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Hay que amarrar el tamal.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
De tal árbol tal madera.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Por los Santos, la nieve en los campos.
De aquí a cien años, todos calvos.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El que se enoja pierde.
El buen paño dentro del arca se vende.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Una y no más Santo Tomás.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El uno por el otro la casa sin barrer.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Chupar de la teta.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
En Marzo tres hojitas tiene el ajo.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
De buena harina, buena masa.
La moda no incomoda.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
La cortesía exige reciprocidad.