No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Enójate pero no pegues.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Los dioses ayudan al que trabaja
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
En verano hasta el más seco suda.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Nadie toma lo que no le dan.
Hay de todo en la viña del Señor.
Nadie puede hacer que un cangrejo camine derecho.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Para presumir hay que sufrir.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El oro legítimo no teme al fuego.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El ojo es más grande que la barriga.
Lo dicho, dicho está.
A escote, no hay pegote.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
La mentira busca el rincón.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Parece hormiga y es avispa.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Una maravilla, con otra se olvida.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
El de las piedras hace pan.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Boca ancha, corazón estrecho.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.