En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Un viejo amigo es una eterna novedad
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Come y bebe, que la vida es breve.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Guay del malo y de su día malo.
Con el amor está el temor
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
A quien mal canta, bien le suena.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Hacer buenas (o malas) migas.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Rey nuevo, ley nueva.
Por San Martín siembra el ruin.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Atente al santo y no le reces.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
Sal derramada, quimera armada.
A cada uno Dios da el castigo que merece.