Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
El que tenga tienda, que la atienda.
Una en el papo y otra en el saco.
Intimidades, solo en las mocedades.
Codicia mala, el saco rompe.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Calles mojadas, cajón seco.
Agua y sol, tiempo de requesón.
A los tontos no les dura el dinero.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
Por el hilo se saca el ovillo.
Escribir despacio y con buena letra.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Esta más caliente que pepita en comal.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Chico bache y grande caída.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Hombre valiente no muere de viejo.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
El que nada no se ahoga.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.