Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
De buena semilla, buena cosecha.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Más vale tuerta que muerta.
Hacienda que otro gano poco duró.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Cuando el pobre lava, llueve.
A preguiça se deu bem.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
El estreñido muere de cursos.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Las paredes tienen oidos.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
La boda de los pobres, toda es voces.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Enero y Febrero desviajadero.
Cuando te den, da.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Año de brevas, nunca lo veas.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
El cantar, alegra el trabajar.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Una equivocación, cualquiera la tiene.