Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
A la noche putas y a la mañana comadres.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Adonde no te llaman, no vayas.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Donde ajos ha, vino habrá.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Al músico viejo le queda el compás.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Ir de capa caída.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
El hombre propone y Dios dispone.
Tiene más miedo que vergüenza.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.