Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Quien come aprisa, come mal.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Hablar con lengua de plata.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Refran viejo, nunca miente.
El que tiene tejado de vidrio no tira piedras al de su vecino.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Labrador de capa negra, poco medra.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Pan no mío, me quita el hastío.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Burla pesada, en veras acaba.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.