El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Camino malo, pásalo pronto.
Ajo cebollino, para con vino.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Con quien te vi te comparé.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Dar la última mano.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Agua estantía, renacuajos de día.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Fruto vedado el más deseado.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
A traidor, traidor y medio.
Puta en ventana, mala mañana.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Mujer casada, casa quiere.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
No da un tajo ni en defensa propia.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Moza franca, bien juega el anca.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Beber, hasta la hez.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Caballo andador tropezador.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El corazón del justo, piensa para responder.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Bollo de monja, costal de trigo.
Lo bien hecho bien parece.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.