El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Un perro sabe donde se tira comida.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Llave puesta, puerta abierta.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Quien come aprisa, come mal.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Hablar con lengua de plata.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Refran viejo, nunca miente.
El que tiene tejado de vidrio no tira piedras al de su vecino.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
Labrador de capa negra, poco medra.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Pan no mío, me quita el hastío.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Burla pesada, en veras acaba.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.