Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Padre diestro, el mejor maestro.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
El amor de lejos, es para los pendejos.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Cuentas claras, amistades largas.
Bandera vieja, honra capitán.
El casado casa quiere.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Burro que piensa bota la carga.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Buey suelto, rey muerto.
Al perro muerto, échale del huerto.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Todo flujo debe tener su reflujo.
De petaca ajena, la mano se llena.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
El loco, por la pena es cuerdo.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Conejo que bien corre, no lo asan.
La pasión embellece lo feo
La esperanza es el pan de los pobres.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Ido el conejo me das consejo.
Te conozco, pajarito.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Vale más tener que no desear.