Los ríos profundos fluyen lentamente.
Bestia alegre, echada pace.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Oro es, lo que oro vale.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
La sangre del pobre el rico se la come.
El ave canta aunque la rama cruja.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
A la cabeza, el comer endereza.
Lo barato cuesta caro
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
Lo prometido es deuda.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Inteligencia y belleza: gran rareza.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Por el árbol se conoce el fruto.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Caballo bonito, corto y gordito.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Confía en lo que ves
Del cerdo me gustan hasta los andares.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
En la necesidad se conoce la amistad.