Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Buena madera, buen oficial espera.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Es mejor deber dinero y no favores.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
De día beata, de noche gata.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
De desgraciados está el mundo lleno.
El buen vino sin ramo se vende.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Solo como Adán en el día de la madre
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
La comprensión siempre llega más tarde.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
A gran solicitud, gran ingratitud.
A escote, no hay nada caro.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Hombre prevenido vale por dos.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Para San Antón, gallinita pon.
Las desgracias no vienen solas.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.