A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
A todo coche, le llega su sábado.
El tiempo aclara las cosas.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Cada gusto cuesta un susto.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Ahora adulador, mañana traidor.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
A buen hambre, no hace falta condimento.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
El que presta, a pedir se atiene.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Más duro que sancocho de pata.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Sayo que otro suda, poco dura.
Sabio en latín y tonto en castellano.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Se quedó a vestir santos.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
El carcelero es un prisionero más.
Eso es como pedirle peras al olmo.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Hasta ajustar, regatear.