Del falso bien viene el auténtico mal
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Con quien te vi te comparé.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Jamás olvidó el que bien amó.
Gato gordo, honra su casa.
Donde no hay celos no hay amor.
Muerto, ¿quieres misa?.
Dios castiga sin palo ni piedra
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Pereza, llave de pobreza.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Por San Blas, el besugo atrás.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
A cada ollaza su coberteraza.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Lo dicho, dicho está.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Apaga la luz, Mañosón!
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Hablar con lengua de plata.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
La Justicia entra por casa.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
El viejo que se cura, cien años dura.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
A la noche putas y a la mañana comadres.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Inflama más la comida que las musas
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Obra hecha, dinero espera.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Antes verdugo que ahorcado.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.