Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
A Seguro se lo llevaron preso
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Todo tiene solución menos la muerte.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
El hambre es muy mala consejera.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Fruto vedado el más deseado.
No hay dicha, sino diligencia.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Dios aflige a los que bien quiere.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
El que con lobos anda a aullar aprende.
A fin de año, remienda tu paño.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Rana en el fondo del pozo.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Riña de amantes, agua referescante.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
El amor lo perdona todo.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
El vicio, saca la casa de quicio.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
A palabras necias, bofetones.
Costumbre hace la ley.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Al buen día, métele en casa.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Cuenta por bienes los males que no tienes.