Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Buen moro, o mierda u oro.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
A la hija mala, dineros y casalla.
A buena mujer, poco freno basta.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Ofrecer el oro y el moro.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Amor no quita conocimiento.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Juego y paseo, solo para recreo.
Pan candeal no hay otro tal.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?