Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Quien no tiene quiere más.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
No hay boda sin doña Toda.
Quien más tiene, más quiere.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
El tonto ni de Dios goza.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Lo comido por lo servido.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
El que trae , lleva.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
La adoración es una admiración trascendental
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Hacienda de pluma, poco dura.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El que se queja, sus males aleja.
Abre la boca que te va la sopa.
Conquista el amor solo aquel que huye
Echarle mucha crema a sus tacos
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Despedida de borrachos.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Soñar no cuesta nada.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.