Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Para su madre no hay hijo feo.
A fullería, cordobesías.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Alforjas llenas quitan las penas.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
El vino hace buena sangre
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
A padre avaro, hijo pródigo.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Enero desaloja las camas
Al que le venga el guante que se lo calce.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Como es el padre, así es el hijo.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
La contradicción es la sal del pensamiento
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Lobos de la misma camada.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Siempre habla quien menos puede.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Amor no sufre ausencia.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.