El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
La alegría da miedo
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
No hay que reírse de la felicidad
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Contra gustos, no hay disgustos.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Quien cerca halla, cerca calla.
Más vale maña que fuerza.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
El hombre propone y Dios dispone.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
La buena obra, ella misma se loa.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Trato es trato.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Perdona el error, pero no lo olvides.