No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Nunca con menores, entables amores.
Lo bien hecho bien parece.
En lo ajeno, reina la desgracia.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Un mal con un bien se apaga.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Esto es pan para tu matate.
Amar a todos, confiar en nadie.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Castillo apercibido no es sorprendido.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Disfruta solo los placeres del momento.
A lo hecho, pecho.
Tierra por medio, para poner remedio.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Carne de cochino, pide vino.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
A amante que no es osado, dale de lado.
Al mal paso, darle prisa.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
A Dios, lo mejor.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Gallina vieja da buen caldo.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.