A buen señor, buena demanda.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Bonito era el diablo cuando niño.
Amistades conserva la pared medianera.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Buenas razones cautivan los corazones.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Bella por fuera, triste por dentro
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Amor de amos, agua en cestos.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
La caridad empieza por casa.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
El corazón del justo, piensa para responder.
Al amigo con su vicio.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Mucho ayuda el que no estorba.
En cada casa, un solo amo.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
El buen vecino, arregla el camino.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Cada cual mire por su cuchar.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Difama, que algo queda.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Palo dado ni Dios lo quita.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.