De caballo de regalo a rocín de molinero.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Hacer algo de cayetano.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Siempre ayuda la verdad.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
La suerte es de quien la tiene.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Bien ama quien nunca olvida.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Remendar y dar a putas.
La contemplación del vicio es vicio.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
A buen señor, buena demanda.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.