Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Alegría, belleza cría.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
La honestidad es un vestido de oro
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Quien se casa, casa quiere.
Decir, me pesó; callar, no.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.