Odia el pecado y compadece al pecador.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Esposa mojada, esposa afortunada
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Panza llena, quita pena.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
De la esperanza vive el cautivo.
Confesión hecha, penitencia espera.
El llanto alivia el quebranto.
El que calla, otorga.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Buena cautela, iguala buen consejo.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Casa ordenada, casa salvada.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
El buen libro de las penas es alivio.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
La esperanza alegra el alma.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
La paciencia es el puerto de las miserias.
A buen santo te encomiendas.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Con viuda o soltera, lo que quieras.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.