Una buena dote es un lecho de espinos
Más vale estar solo que mal acompañado.
Cuenta y razón conserva amistad.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Para sabio Salomón.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Buena condición vale más que discreción.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Al mal tiempo, buena cara.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Amigo viejo y casa nueva
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Mejor solo que mal acompañao.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Cosa muy querida, presto perdida.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Dar es corazón, pedir es dolor
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Querer sanar es media salud.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Dar el consejo y el vencejo.
Amores reñidos, los más queridos.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Donde hay caridad, hay paz.