Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Le dieron gato por liebre.
El vino casi es pan.
No dar su brazo a torcer.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Los enamorados, no ven a los lados.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Dar caramelo.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Frío por Navidad; calor desde San Juan.
Es muy poco pinole para ahogarse.
Compra caro y vende barato, y harás un buen trato.
Amor nuevo, olvida el primero.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Al viejo pelele, todo le duele.
El uso hace al maestro.
La oscuridad reina a los pies del faro.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Una en el papo y otra en el saco.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Buey que rumia, nada le duele.
Una carreta vacía hace ruidos.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Vino sacado hay que gastarlo.
Cada villa, su maravilla.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Las caras nos vemos, más los corazones no.