La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Esto son habas contadas.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Palabras blandas te pondrán en andas.
La buena solera hace el vino de primera.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Este se mete como Juan por su casa.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Santo que no es visto no es adorado.
La intención es lo que vale.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
A enemigo que huye, puente de plata.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
No falta un burro en un mal paso.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Se está ahorcando con su propia soga.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.