El que evita la tentación, evita el pecado.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Sacar las castañas del fuego.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
No hay nada más caro que lo regalado.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
A buen bocado, buen grito.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Quien no sabe dar sabe recibir
Barco amarrado no gana flete.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Abril frío, poco pan y poco vino.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Hombre osado, bien afortunado.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Al que obra bien, bien le va.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Fía mucho, más no a muchos.
No te acostumbres a lo que no dure.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Cada dueño tiene su sueño.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Van al mismo mazo.
Buena, por ventura; mala, por natura.