Alabate pollo, que mañana te guisan.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Al engaño, con engaño.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Una salsa de tomate, le sentaría bien hasta el chocolate.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Más obrar que hablar.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
Por la peana se adora al santo.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
El buen cirujano, corta por lo sano.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Cual es el rey, tal es la ley.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Ese no es santo de mi devoción.
Sol puesto, obrero suelto.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Buena crianza no pierde punto.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Bienes y males, a la cara salen.