El que se fue a Barranco perdió su banco!
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Camino malo se anda ligero.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
A misa temprano nunca va el amo.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
El corazón que ama es siempre joven.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Los de Morón como son, son.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Hierba segada, buen sol espera.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
La muerte a nadie perdona.
El que es mandado no es culpado.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
El que persevera triunfa.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive