Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Quien guarda valores, padece temores.
Con promesas no se cubre la mesa.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
La práctica hace al maestro.
No apruebes hasta que pruebes.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Con buena escoba, bien se barre.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
La cortesía exige reciprocidad.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
No hagas leña del árbol caído.
Manda, manda, Pedro y anda.
Vive tu vida y no la de los demás.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
El hábito es una camisa de hierro.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Mujer casada, casa quiere.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
No dar ni recibir, sin escribir.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Cuentas viejas líos y quejas.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Divide y vencerás.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Tal vendrá que tal te quiera.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Bien vayas donde mal no hagas.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
A buena confesión, mala penitencia.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.