La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Quien duerme no coge liebre.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Es el tercero en discordia.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
La buena lavandera, su camisa la primera.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
El hombre que no se equivoca no es humano.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Flaco hombre, mucho come.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
La edad primero que la belleza.
Del agua vertida, la que pueda ser recogida.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
El mundo es de los audaces.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
El que tiene capa, escapa.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Cara de enferma y culo de sana.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Dos montañas no se pueden juntar, pero dos piedras sí.
No hay boda sin doña Toda.
El día nunca retrocede de nuevo.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
La mentira y la torta, debe ser gorda.