El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
No hay rosa sin espinas.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
El que mal vive, poco vive.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Cuanto más pobre, más hijos.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
El que más come, menos come.
Una golondrina no hace verano.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
O errar o quitar el banco.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Agua corriente, agua inocente.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Pereza no alza cabeza.
Es más listo que el hambre.
Al freír será el reír.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
El que no llora no mama.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Cual andamos, tal medramos.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Cada cual decía del amor que tenía.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Lo bello es difícil.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Para ir al cielo primero hay que morir.