Pascua pasada, el martes a casa.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
Modestia exagerada, modestia falsa.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
La boda de los pobres, toda es voces.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
El agua tiene babosas.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Cabeza loca no quiere toca.
Para llegar al destino, hay que iniciar el camino.
Alli se puede comer por una peseta.
Incluso el día más largo tiene un final
Quien no canea, calvea.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Hijo de gato caza ratón.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Detrás de los picos van los chicos.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Ni cenamos ni se muere padre.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
Lo único permanente es el cambio.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Adorar al santo por la peana.
Pon y te llamaran gallina.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Parto malo, e hija en cabo.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
La luz de alante es la que alumbra.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre