Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
No hay rosa sin espinas.
Cuanto más pobre, más hijos.
El que más come, menos come.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
La luz de alante es la que alumbra.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
El que mal vive, poco vive.
Es más listo que el hambre.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Tiempo pasado siempre es deseado.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
Una golondrina no hace verano.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Al freír será el reír.
Pereza no alza cabeza.
Agua corriente, agua inocente.
El que no llora no mama.
O errar o quitar el banco.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Cual andamos, tal medramos.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Cada cual decía del amor que tenía.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Sal no se cuenta con que es salado.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Besugo de enero vale un carnero.