Son como dos jueyes en la misma cueva.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Al perro muerto, échale del huerto.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
El que juega con fuego, se quema.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
El que algo teme, algo debe.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Amor con casada, solo de pasada.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Lunes y sábados no quitan jueves.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
El inferior paga las culpas del superior.
Las grandes penas no se quejan.
Por los ojos entran los antojos.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Ligera de cascos.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Al hombre de rejo, vino recio.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
El ladrón juzga por su condición.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Feo, pero con suerte.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El que llega tarde, no bebe caldo
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.