Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Dos fuentes, dos ríos.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Más envejecen las penas que las canas.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
El perezoso siempre es menesteroso.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Trae contigo, y comerás conmigo.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
La excepción confirma la regla.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
El que tienes más saliva, come más hojaldres.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Le quedo como anillo al dedo.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
La soledad no trae felicidad.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Malo es quien es bueno por interés.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.