Una deuda, veinte engendra.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Comer y rascar todo es empezar.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
¿Qué aprovecha el candil sin mecha?.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Buen corazón vence mala andanza.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
La buena vida no quiere prisas.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Si no sobra es que falta.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
El amor destierra la vergüenza.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Arca abierta al ladrón espera.
Paso a paso, se va lejos.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Beber por jarra penada, no me agrada.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Quien bien imagina, llámese adivina.
El flojo trabaja doble.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
Por San Blas, planta ajos y comerás.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.