No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Quien mal casa, tarde enviuda.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
La oprtunidad la pintan calva.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
La fe no tiene miedo.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Quien te ha visto y quien te ve.
La muerte regalos no prende.
El fraile, la horca en el aire.
El que tiene buenas piernas no necesita muletas.
Hambre larga, no repara en salsas.
El corazón no sabe mentir
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Cada raposa mira por su cola.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Amores y dolores quitan el sueño.
No puedes tapar el cielo con la mano.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
A los enemigos bárreles el camino.
Como se vive, se muere.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
A chica cama, échate en medio.