Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Fía mucho, más no a muchos.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Por unos pierden otros.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Nobleza obliga.
El que más hace, menos alcanza.
Las cosas se parecen a sus dueños.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Arena y cal encubren mucho mal.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
De bien en mejor.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Para saber, has de leer.
Esto son habas contadas.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Las medias ni pa las mujeres.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
Oír campanas y no saber dónde.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Quieres taparle el ojo al macho.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
El tiempo es oro.
La mentira busca el rincón.