Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Remendar y dar a putas.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Jugar la vida al tablero.
El amor gobierna su reino sin espadas.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
A quien has de acallar, has de halagar.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
La ocasión asirla por el guedejón.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Hacerse de la vista gorda.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Ser más bueno que el pan.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Juicios tengas, y los ganes.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Qué satisfacción estar enamorado
Írsele a uno el santo al cielo.
Llenarle la cuenca a alguien.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
De la vista nace el amor.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El que puede gobernar a una mujer puede gobernar a una nación.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Ofrecer el oro y el moro.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Adorar al santo por la peana.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.