Con la vara que midas, con esa te medirán.
Agrada, quien manda.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Refranes viejos son verdaderos.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
De bien en mejor.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Casarse bajo el palo de la escoba
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Al loco y al aire, darles calle.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Todo necio confunde valor y precio.
Más perdido que perro en misa.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Quien acomete vence.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
De cuero ajeno, correas largas.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Hacerse de la vista gorda.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
El que más puede, más aprieta.