Bollo de monja, costal de trigo.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Mano que te da de comer no has de morder.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Bien está lo que bien acaba.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Bien o mal, casado nos han.
Dar con la puerta en la cara.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
No coma cuento coma carne.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
No con quien naces, sino con quien paces.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
De la discusión surge la luz.
Un viejo amigo es una eterna novedad
¿De que vas, Santo Tomas?
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
No se hablar, y me mandas predicar.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Con la vara que midas, con esa te medirán.