Buen compañero, solo Dios del cielo.
Cuando tu ibas, yo venia.
Mas mata la duda que el desengaño.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Los bienes son para remediar los males.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Idos y muertos, olvidados presto.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Quien hace, aplace.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.