Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Casa de concejo, pajar de viejo.
Una deuda, veinte engendra.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Las paredes tienen oidos.
Una hora de contento, vale por ciento.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
El ignorante al ciego es semejante.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Más vale aprovechar que tirar.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
En casa del músico, todos saben cantar.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
La primera impresión es la que cuenta.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
La vida es un misterio, desvelalo.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
A cautela, cautela y media.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
De tal jarro, tal tepalcate.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Claridad, y no en el caldo.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Precaverse contra un posible percance.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.