El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Lo que hoy parece, mañana perece.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A donde va encuentra un problema
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Viendo al payaso, soltando la risa.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Un clavo saca a otro clavo.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Escritura es buena memoria.
Todo mi gozo en un pozo.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Lo que ha de ser, va siendo.
Donde hay orden, hay bendición.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
No con quien naces, sino con quien paces.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
El ternero recental no teme al tigre.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Para sabio Salomón.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Más vale que sobre que no que falte.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Cien refranes, cien verdades.
Más vale bien amigada que mal casada.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Huye del peligro y no caerás en él.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Hacer la del humo.
Planta y cría y tendrás alegría.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Jugar a dos barajas.