Fue sin querer...queriendo.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Hasta ajustar, regatear.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Quien te altera te controla.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Eso pasa en las mejores familias.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Arena y cal encubren mucho mal.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
A buen señor, buena demanda.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Escatimar y dar a putas.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Jodido pero contento.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
La cara bonita y la intención maldita.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Atrás viene quien las endereza.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
El trabajo duro purifica el espíritu.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Amor sin plata, no dura.