Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
La mejor fraternidad es la desgracia.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
A cada puerta, su dueña.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Boda mojada, novia afortunada.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
La palabra es playa, el silencio oro.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Donde no hay, los ladrones no roban.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
No hay don sin din.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.