Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Nadie está contento con su suerte.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Por el interés te quiero Andrés.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
La experiencia es la madre de la ciencia.
Cuanto mayor es ventura, es menos segura.
A la larga, todo se arregla.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Ocasión llegada presto agárrala.
Caro compró el que rogó.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Jugar al abejón con alguien.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Según es el dinero, es el meneo.
Carga que place, bien se trae.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Piensa mal y acertarás, aunque alguna vez te equivocarás.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Amor no quita conocimiento.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.